miércoles, 1 de agosto de 2012

El señor de las Moscas

Estuve pensando hacer una serie de dibujos basados en libros que he leído. El primero que me vino a la mente fue este: El señor de las moscas. 

No es mi especialidad reseñar libros, solo haré un breve comentario:

Un grupo de jóvenes estudiantes británicos quedan varados en una isla , luego de que su avión se estrella. Como todos los adultos que los iban acompañando mueren, ellos deben hacerse cargo de todo lo necesario para la supervivencia. Eligen a un líder y comienza la repartición de tareas. Pero las cosas empiezan a salirse de control cuando otro de los mayores quiere hacerse del liderato y acaban formando dos bandos: uno con el primer líder, que busca sobrevivir mientras esperan a ser rescatados y el otro, que están contentos con la vida ahí y forman un grupo violento contra sus otros compañeros.

Los otrora compañeros de escuela se adentran en el lado oscuro del ser humano, en la búsqueda del poder y en la intolerancia hacia otras maneras de pensar y actuar. El segundo grupo había sido elegido al principio como cazadores. Y fue el perfeccionamiento de esta tarea lo que despertó su sed de sangre. Se convencieron que su tarea les daba mayor importancia y por lo tanto,  autoridad sobre los otros. Al recibir el rechazo, deciden  tomar un lado de la isla como su fortaleza. Pero luego invaden y atacan a sus compañeros, convirtiéndose esto en una cacería sangrienta.

SIMBOLISMOS

Los personajes y los acontecimientos simbolizan, cada uno, conceptos tales como:

viernes, 26 de agosto de 2011

Cuando todo el mundo parece un lugar hostil, yo he encontrado la manera de vivir en paz


VIVIR EN PAZ

Quienes me conocen saben que ya no profeso religión alguna. Porque así es como mejor me parece y no me preocupa porque creo que Dios no exige membrecías. Y también saben que no atosigo a la gente hablando de Dios ni la biblia ni nada de eso, porque también creo que es elección de cada uno y cada quien tendrá su momento para descubrirlo, como me pasó a mí. Solo puedo dar testimonios de mi experiencia ‘al aire’.

Pero en estos momentos oscuros en el país quiero compartir algo que, cuando lo leí, me dio un golpe grande y supe que era ‘La gran cosa’; espero que como a mí, les ayude a algunos a dejar de temer un poco:

En lo personal me siento bendecido diariamente y podría enumerar las razones. Esas bendiciones son las que me hacen levantarme de buen ánimo, disfrutar el trabajo y sobre todo disfrutar a mi familia. Gracias a que pude entender que todo es perecedero, logro sacarle el mayor jugo al día y a las personas. 

Pero hoy en día la violencia se hace presente en todos lados y a todas horas. Violencia generada por intereses diversos, como el dinero y el poder, principalmente. Personas que se desentienden de la ley o que la tuercen en complicidad con aquellos que juran hacerla respetar, nos hacen estar atrapados, limitados de movimiento. Porque la mayoría, en algún grado, tratamos de estar dentro de ese marco legal, aunque más por miedo a que por otra cosa. Miedo a la muerte, miedo a la cárcel, miedo al dolor.

La incertidumbre de no saber si el día de hoy nos va a tocar la tan temida bala perdida. El terror a que le toque a alguna persona querida nos quita algo de sueño. Dice el refrán que el que nada debe nada teme. Pero nosotros si tememos, porque aquellos que anteriormente solían “matarse entre ellos” ahora les entro el temblor y disparan a todos lados. 

En el país el viento no cambia a favor y todos tienen miedo y más miedo. Yo solía estar espantado todo el tiempo también. Pero una noche, no hace mucho tiempo, cuando me disponía a

martes, 26 de octubre de 2010

Festival Bella via 2010


Festival Bella via 2010

Este año participamos con esta imagen de una virgen. Aunque todos queremos ganar un premio,
sabíamos que dada la calidad de los competidores y que la decisión de los jueces en cuanto
a cual es la mejor pintura es subjetiva, fuimos con la finalidad de hacer algo que fuera de 
nuestro agrado y del público, dejando de lado todo lo demás.

No ganamos el concurso, pero no perdimos. Recibimos una tarjeta de un Dealer de Arte para 
estudiar una posible relación de negocios en venta de cuadros. El vio el cuadro y le gustó 
y nos hizo la invitación. También tuvimos una entrevista de un canal de cable y el 
reconocimiento de un sector de los paseantes.

El próximo año, tal vez no hagamos una pintura entre los dos. Pensamos en hacer cada uno la
suya, porque creemos que ya estamos listos para eso.

saludos




viernes, 13 de agosto de 2010

La casita de mi infancia



Hace unas semanas hablé sobre mí cuando era niño, en un escrito,  saliendo de una pequeña casita y corriendo hasta el lugar donde mi papá se encontraba dibujando. El único recuerdo que existe de ese lugar es esta fotografía.

Era una casa a dos piezas: un cuarto que servía de habitación para la familia  y otro que era la cocina. Ambos eran de adobe. El terreno era grande y servía para nuestros juegos infantiles. Ahí aprendí a dibujar, en el pedazo de patio detrás de la noria donde estoy sentado, usando la tierra como lienzo. Justo a un lado estaba un guayabo que servía de guarida contra el sol.

Una vez que crecí, supe lo duro que realmente fue, para mis papás, ese período. Aunque para mí y mi hermano Eugenio (Jonathan nació ahí, pero nos cambiamos a otra casa) fue un tiempo de puro disfrute. La cocina era la más calientita y cómoda donde haya comido alguna vez. El porchecito que se alcanza a distinguir en la foto, era donde podíamos ver la lluvia al caer y principalmente el cielo de la noche, lleno de estrellas, como se suele ver en los ranchos. El cuarto donde dormíamos era fresco en el día y tibio en la noche. Ahí, solíamos tomar una siesta a mediodía, cuando el calor era muy alto y no se podía salir  a la calle (además, en la tele sólo se veía el canal 2, que en ese tiempo tenía ese número como logo y a Codazos programado a esa hora; el 6, que es el 5 nacional y a esa hora estaba fuera del aire; y el 10, que es el canal de las estrellas) Tanto ese cuarto, como la cocina, tenían unas ventanas muy chicas hechas de metal, que me recordaban a las prisiones de los westerns.

De lo mejor que recuerdo de esos tiempos era cuando se iba la electricidad. Mi mamá ponía unas velas en la cocina y cenábamos así. Luego, nos sentábamos en el patio mientras corría el aire fresco, la gente salía de sus casas y todos platicaban en la calle. El encanto se rompía cuando volvía la corriente y pues, otras vez, todos pa’ adentro.

El origen de esta foto se remonta a una tarde de otoño de hace 24 años, tal vez. Antes había de esos señores que tomaban fotos de casa en casa, tal como si fueran vendedores de libros o de dulces. Mi mamá le habló y me puso mis botas viejas, mi camisa de franela y recuerdo que hasta me echó agua en la cabeza y me peinó. El señor debió preguntar: ¿Dónde le tomo la foto, oiga? Y mi mamá me puso ahí arriba. La postura tampoco es muy natural, supongo que también fue idea de ella. La sonrisa sí era  natural, lo mismo que las patillas largas.

Buenos recuerdos de muy buenos tiempos.

Saludos