Tere es el nombre de mi esposa. La conocí en el Cervantino y aunque vivíamos muy cerca, nunca nos habíamos visto. Cuando nos conocimos allá, ni siquiera se veía posibilidad de amistad, ni nada. Para empezar ella vestía toda de negro y tocaba black metal, andaba con sus amigos blackmetaleros, se tomaba su cerveza blackmetalera y cuando dormía abrazaba su osito de peluche…blackmetalero y yo vestía como skater, estilo Fred Durst el de Limpbizkit. De haber entrado así a alguna tocada en factores o alguno de esos lugares, me habrían sacrificado ahí mismo...así que no hubo chispa en esa ocasión.
Todo aconteció cuando nos volvimos a ver, varios meses después, en la facultad de artes visuales (Ahí ella era Tere y yo un facpyano con número de serie bajo la nuca). Los de Cámaras prepararon un programa de televisión piloto, si no recuerdo mal se llamaba CreArte. Esa noche presentaron la vida de Leonardo Da Vinci, con actuación en vivo y segmentos grabados. Fui invitado a estar en el público. Al acabar el programa, vino la charla amena entre la raza de ahí, en los pasillos. En un grupo, nos hallábamos Alfredo, Tere, un maestro de ellos y yo, platicando suavemente, como diría Elvis Crespo o si lo prefieren, Manolín y Shilinsky. Ya era tarde y tenía que irme para no perder los últimos autobuses hacia Apodaca. Cuando les avisé, Tere me dijo que ellos me daban un aventón hasta San Nico.
Cuando me pongo payaso, de esas raras veces (sin sarcasmo), puedo hacer reír a las piedras y así me puse esa noche en la camioneta de Tere. Íbamos muy bien, hasta que se le acabó la gasolina a la camioneta, apenas pasando plaza Sésamo, por Constitución, de sur a norte. Se estacionó Tere donde pudo y Alfredo se lanzó corriendo a su casa para llevar gasolina, ahí vivía más o menos cerca. Esos 40 minutos de espera fueron claves, porque hablamos de muchas cosas y nos caímos mejor. Al último, Tere, aprovechándose de mi inocencia, me pidió mi número aludiendo no se qué cosas, Jaja. No, la verdad fue que aprovechando que yo necesitaba una compostura para mi guitarra y ella conocía a Neto, guitarrista de Cactus, intercambiamos datos, obviamente todo fue con jiribilla.
Nos hablábamos seguido y empezamos a tener salidas a oír rock en vivo. Las cosas se fueron dando y terminamos por darnos, sí, la oportunidad de ir más allá de la amistad. Compartimos el gusto por la música y pudimos entrelazar gustos y finalmente se fueron los extremos y quedamos embonados en más de una forma, como la vestimenta: ella dejó el negro y abrazó los colores, yo deje los colores y no abracé a nadie…y así. Hay muchas cosas que contar y lo haré esporádicamente, por eso le puse numero romano al título, numerar las cosas y ordenarlas es una manía que tengo. La foto es una de esas veladas musicales en compañía de “Los Músicos”, tocando Dream On de Aerosmith. Yo soy el de bigote.
Saludos

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada